VISITA DE LLAMADA  AL ORDEN

 

Previo de respeto personal

Desde la libertad de pensamiento y opinión, con respeto a las personas de fe, de todo corazón y pensamiento, me expreso en este artículo para reseñar la visita del papa León XIV a España durante estos días de junio.

 

La presencia del Papa León XIV en España

De este modo de buena convivencia en la estima y aprecio personales, con todo convecino y semejante, y teniendo en cuenta los desmanes de la Iglesia Católica en tantos periodos de la historia (bulas engañosas con afán de proyección, lucro y poder, apropiación expansiva de territorios sagrados de otras culturas en otros continentes como África, Inquisición, imposición de la educación única, donde primara su dogma frente a la libertad de ciencia y de conciencia, colaboración humillante con dictadores y dictaduras como la franquista, alianza o amistad estrecha con las familias ricas e influyentes y desprecio o falta de consideración a las de clase humilde y los pobres, posesión relevante en nuestro país frente al resto de los países católicos de bienes inmatriculados que no contribuyen en Hacienda y su beneficio en los servicios públicos del Estado…), incluso hasta hoy con los abusos a menores en su seno, víctimas que sufren de por vida la afrenta tan íntima y sagrada, se ha de remarcar, no obstante, la visita beneficiosa del papa León XIV a España estos días de junio de 2026.

Sus discursos ejemplificantes de humanidad, contribución y apuesta por la paz universal o protección de los más débiles, como los inmigrantes, están resonando en las conciencias de todos. La institución eclesial que tiene el mayor poder, moral, no obstante, y religioso en el más extenso arco geográfico donde se mueve, no puede permanecer callada frente a la deriva en tantos casos trágica que en los tres o cuatro últimos años ha tomado el mundo, zarandeado sin el mayor pudor a las normas internacionales por la deshumanización y la falta de valores éticos y de diálogo, los que han de ir dirigidos a favorecer la convivencia y, lo principal, el respeto a la vida de las personas, incluso a la del Planeta. Poner de relieve la defensa de este Pontífice de la dignidad de las personas frente a esos atentados y tragedias que se están cebando en genocidios, expulsiones, abusos mercantilistas, sometimientos, aislamientos, encarcelamientos, privación de recursos vitales como la alimentación a países que se bombardean, el techo, la sanidad o la educación, llevados a cabo por tantos poderosos y dirigentes obsesivos e incapacitados para gobernar democráticamente y con la magnanimidad que precisa el mundo, y venir a tener a España en la mayor consideración como eje de las buenas praxis de gobernabilidad en Europa que arbitren la enmienda y reconduzcan la situación, es necesario, piensa este teclado que es de bien nacidos.

Llamada al orden para frenar esos desmanes de desprecio a las personas y la paz universal, pero, también, es preciso observar, al suyo propio, al orden o dirección de la Iglesia y su poder secular que pierde feligreses. En España que es para ella un paraíso de exenciones fiscales y donde continúa rigiendo su educación en colegios concertados o donde la pederastia, como en la gran mayoría de sus sedes en el mundo, sigue sin ser combatida desde la raíz.

En este apartado hay que poner atención al mensaje del Santo Padre León XIV a los jóvenes, discreto, con unas palabras como perdidas, su llamada a “que no se aíslen, conozcan a sus compañeros y vecinos y colaboren en la evangelización”. Por un lado, apertura de las mentalidades hacia la convivencia y el aprecio a los demás, por otro, el regreso a sus lares, a su catecismo. Está claro que, dentro del saludable interés, por otro lado, más que legítimo, encomendado a la Iglesia Católica desde su fundación en las bases del amor al prójimo y su enseñanza en el bien común y la armonía de las comunidades, así como reconducir en estos momentos un mundo marcado por tantas tragedias provocadas, se encuentra la salvaguarda de su potestad privilegiada que pierde adeptos.

Aunque, equivocadamente, por el contrario asimismo a los derechos universales de las personas que ahora, a través de este Papa, ve quizás más necesario que nunca defender, la Iglesia Católica ha sido brazo verdugo, o lo sigue siendo en ciertos aspectos como el anotado flagrante de la tentación que no reprime con los niños y de demasiados daños más a la población mundial, la de España una de las más castigadas, excepcionalmente durante la pasada dictadura, sin embargo, todavía una amplia mayoría de población permanece sumisa a la empresa cristiana y sus representantes. En este momento en el que, como se dice, las vocaciones y la fe están helándose (bodas, celebraciones de nacimientos o entierros sin su adorno, comuniones que, en lugar de ese sacramento, los padres prefieren sustituirlas en esa edad de los hijos por modos de potenciar su libre formación, llevándolos a visitar centros culturales o espectáculos que aportan una construcción de libertades y apertura de sus mentes o, simplemente, disfrutando de días tranquilos y sin gastos ni compromisos y sin comprometer a nadie en la celebración.).

 

El Estado de la Ciudad del Vaticano

La sede pontificia se remonta a la donación de los terrenos en la Colina Vaticana por Constantino el Grande en el siglo IV (año 318 d.C.), quien mandó construir la Antigua Basílica sobre los cimientos de la tumba de San Pedro. Esta construcción fue demolida siglos más tarde y la actual data de comienzos del siglo XVI (1506). Tras varias etapas de trabajo en su finalización, se consagró en 1626. Los terrenos, como una vasta extensión más en la península, pertenecía al reino italiano. Se erigió en Estado jurídico independiente (Estado de la Ciudad del Vaticano) con los Pactos de Letrán entre la Santa Sede y el Reino de Italia. El consentimiento y la firma de cesión fueron ejecutados por el dictador y criminal nazi Benito Mussolini bajo el reinado de Víctor Manuel III, en 1929. Pero los favores no suelen tener en cuenta a quienes los conceden, y la Iglesia, en su secular deseo de contener todo el poder, suele padecer amnesia tácita en cuestiones como esta. La Ciudad del Vaticano tiene 44 hectáreas y una población de 800 habitantes, de los que solo menos de un tercio tiene residencia permanente.

Hay, por tanto, que tener en cuenta esta realidad en la presente visita papal a España. El Pontífice es, a la vez que representante de la Iglesia Católica, presidente de un Estado soberano, del mismo modo que lo es España. Su visita tiene a la vez carácter diplomático político y religioso pastoral. No está bien, pues no es de respeto a otra soberanía nacional, teniendo en cuenta la primera misión, que León XIV haya aportado opiniones como la alusión a leyes españolas aprobadas por mayoría, como la del aborto y la eutanasia, que van en beneficio de las personas y son, no hay que olvidarlo, de libre elección por el individuo y siempre, claro, en situación extremas de la persona. No, además, cuando en ese Estado no hay elecciones libres, sino a puerta cerrada, en cónclave, y solo se permite que participen en la elección un grupo reducido de cardenales, que además han de ser en su mayoría extranjeros, y, empero, cuando en sus decisiones no puede intervenir nadie, no permite que se le critique. Totalmente antidemocrático.

 

Mensajes de conciencia y convivencia

Pero en España estos días de junio de 2026 el Papa León XIV, en una visita con discursos en lugares y escenarios diversos y, sin precedente, uno de ellos en el Congreso de los Diputados, la sede de la soberanía nacional, para lanzar con su correcto modo, su personal serenidad y grandeza en sus palabras, las que han producido récord de aplausos, una llamada de atención moral, en el ente mundial, a una sociedad, también, cada vez más atrapada en las redes tecnológicas y, muy especialmente, víctima de los abusos de la Inteligencia Artificial, IA, manejada por privilegiados del dinero, poderosos demagogos y corruptos con afán de manipulación y desorbitadas ganancias (este otro poder, surgido en esta era del Tiempo, amenazante y efectivo), en detrimento de las potencias y capacidades naturales humanas, y unos entes públicos y políticos peligrosamente polarizados y enfrentados de los modos más violentos, como se está produciendo con los ataques bélicos en diversos escenarios internacionales, o los más burdos y deshonestos, que se producen significativamente en España, con insultos que se normalizan y que extienden, no solo la peor imagen de un país digno, trabajador y hermoso como el nuestro, sino la transformación a muy peor de una sociedad que pierde formas de educación y respeto, y mentiras habituales que confunden a la población en favor de viles intereses propios, así como la actividad tantas veces injusta de los poderes judiciales que, en tantos casos, juzga a favor de una ideología y en contra de la otra, en muchos casos sin pruebas documentales, sin conciencia o moral que mengüe en popa del bien general y la contribución a un mundo mejor, a un país, España, que no pierda los niveles de crecimiento, consideración y admiración europeos, incluso mundiales, alcanzados; esta nación en la que también la Santa Sede ha fijado su inteligente aprecio.

Respecto a la misión pastoral hay que tener en cuenta, recordando aquella ascendencia de abusos, persecuciones y ambición dogmáticos, que los tiempos cambian o las circunstancias llevan a expresarse con la moral que edifica. León XIV está demostrando con creces que es un papa sensato que defiende la humanidad, la justicia y el cuidado de los más vulnerables, como los inmigrantes y otras personas desfavorecidas. En su visita ha venido con un mensaje de humildad y corrección de los crueles atropellos en los que está inserto el mundo en estos momentos, tiempos agrios, dolorosos, de baja moral y miras por el bien de la personas y el progreso del mundo.

Favorece, por tanto, su presencia y sus discursos y la interpelación de diálogo y reflexión que están desarrollando representantes de los colectivos emblemáticos de la sociedad española: el deporte, el cine, las artes escénicas, la canción, el periodismo, la sanidad, la educación, las mujeres, los jóvenes, los migrantes…, y ojalá cale en la mente de quienes se vienen empeñando en que el daño a la población mundial no se frene ni lo acote barrera alguna, o donde la actitud bronca, tosca y humillante prima junto a la incapacidad de regir con ética constructiva su vida o su parcela pública de actuación. Ojalá que la sociedad no tenga que asistir escandalizada, o con una costumbre apática, a tantas malas artes y que este hombre, este Papa de paz y búsqueda del bien, ayude a que se extiendan los mejores frutos sobre la tierra.

Una visita sanadora, necesaria, sin duda, de la que España continúa estos días expectante.     

Isabel Villalta

 

Algunas referencias bibliográficas a consultar:

El nombre de la rosa (Umberto Eco), Todo se desmorona (Chinua Acheve), Lazarillo de Tormes (anónimo), Sodoma (Fréderc Martel), Y líbranos del mal (Santiago Roncagliolo), Abuso de poder, nuestra lucha contra la Iglesia Católica (Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo), Violaciones sagradas (Laura Agrò). O, por el contrario y en este momento de actuación ética y cristiana tan relevante, la encíclica de este Papa, León XIV, Magnífica humanitas (mayo de 2016).

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